Reservas de Agua Dulce: Peligra el Acuífero Guaraní por la contaminación en San Pablo

Buenos Aires, 8 de abril de 2011 (RENA). El Acuífero Guaraní, la mayor reserva regional de agua, está amenazada en San Pablo, Brasil, por vertederos de basura y agrotóxicos, según un prestigioso instituto. Por la distancia y las características del acuífero, no hay posibilidades de que la polución llegue a Argentina, confirmaron dos expertos a RENA. Si hubiera algún tipo de contaminación, confió otra fuente consultada, el problema sería grave, y por eso hay que realizar monitores constantes, en una fuente de agua que es discontinua y dista mucho del mito de “mar subterráneo”.

El Sistema Acuífero Guaraní (SAG) es uno de los reservorios de agua subterránea más grandes del mundo, se encuentra en el subsuelo de un área de alrededor de 1.100.000 kilómetros cuadrados (superficie mayor que las de España, Francia y Portugal juntas).

Está localizado en el centro-este de América del Sur, en la zona de influencia de una población estimada en 70 millones de personas. Su mayor superficie está en Brasil, con casi 840 mil km2. En Argentina abarca más de 225 mil; en Paraguay casi 72 mil; y en Uruguay 45 mil kilómetros cuadrados.

En el período comprendido entre mayo de 2003 y enero de 2009, esos cuatro países llevaron adelante el  Proyecto para la Protección Ambiental y Desarrollo Sostenible del Sistema Acuífero Guaraní que permitió profundizar los conocimientos técnicos que apuntan a desarrollar instrumentos de gestión.

Preocupación en Brasil

El Instituto de Pesquisas Tecnológicas (IPT) del sureño estado brasileño de San Pablo advirtió recientemente sobre la amenaza que sufre el acuífero por causa de vertederos irregulares de basura y agrotóxicos usados en los cultivos de caña azucarera, informó Tierramérica el 4 de abril último.
El IPT, confió a RENA Renato Blat Migliorini, de la Associação Brasileira de Águas Subterrâneas e integrante del Proyecto Sistema Acuífero Guaraní (SAG), “es una institución de gran prestigio en Brasil”, por lo que sus advertencias deben ser tomadas en serio.
Las áreas de riesgo potencial en San Pablo fueron identificadas por el IPT y otros órganos estaduales. “Evaluamos los grados de vulnerabilidad según la profundidad del manantial, la presencia de bosques nativos como protección y los tipos de materiales producidos en el suelo”, dijo a ese medio el investigador de hidrografía y evaluación geoambiental del IPT, José Luiz Albuquerque.
El trabajo dividió los 143 mil kilómetros cuadrados del acuífero en territorio paulista en tres categorías: áreas de ocupación restringida, como orillas de ríos y reservas forestales legales; de ocupación dirigida, por ser vulnerables a la contaminación; y de recuperación ambiental, ya degradadas por erosión, basurales o barrios hacinados. El mapa de riesgos orientará un proyecto de ley y medidas preventivas, se anunció.

La polución no llega a Argentina

El doctor Jorge Néstor Santa Cruz, Coordinador Técnico del Proyecto para la Protección Ambiental y el Desarrollo Sostenible del Sistema Acuífero Guaraní, confirmó a RENA que de acuerdo a los resultados de ese estudio “estas distancias no constituyen peligro de que la contaminación llegue a la Argentina”. En San Pablo, explicó, “el Guaraní está muy cerca de la superficie del terreno y tiene alta vulnerabilidad”.

Consultado por esta agencia, el doctor Mario Hernández, titular de la Cátedra de Hidrogeología de la Universidad Nacional de La Plata y ex Coordinador Nacional del Proyecto Sistema Acuífero Guaraní, destacó exactamente lo mismo. El acuífero “aflora o está a poca profundidad en el Estado de San Pablo, donde se lo utiliza para fines múltiples (servicio público, riego, industria)”, dijo.

“En Argentina en cambio es muy profundo (del orden de los 1000 metros) y su empleo es exclusivamente para balneoterapia (aguas termales)”, explicó. El experto aclaró que “estamos a mucha distancia de los focos de contaminación en Brasil, lo cual no quiere decir que en un futuro no próximo pueda afectar”.
“El punto focal más preocupante en Brasil es el Área de Ouro Preto, donde se llevaron a cabo estudios piloto en el marco del Proyecto Internacional del Acuífero Guaraní, que terminó en el año 2009”, reveló.

Ni un río ni un mar

El doctor en Ingeniería, Recursos Hídricos y Saneamiento Ambiental, Jorge Pilar, decano de la facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y ex titular del Consejo Hídrico Federal (Argentina), aseguró a esta agencia que es “un mito” que el Acuífero Guaraní sea como un mar subterráneo.
Lo comparó con “bolsitas de agua” discontinuas. Hay veces que está más o menos profundo, que es dulce o salado, con alta o baja temperatura. Y al no haber continuidad, si hay un problema es puntual. Por supuesto -dijo- que un episodio de contaminación podría ocurrir y sería muy difícil de resolver. Podría, por ejemplo, filtrarse petróleo si un pozo se daña.
Por eso “hay que hacer monitoreos permanentes” y si hay indicios de polución, la situación será grave, porque se trata de “agua fósil” que fue perneando durante decenas de miles de años.

Reservorio poco explotado

De acuerdo con un trabajo de 2005 del doctor Miguel Auge, Profesor Titular de Hidrogeología de la Universidad de Buenos Aires, el Guaraní constituye uno de los reservorios subterráneos de agua dulce más importantes del mundo, con una reserva estimada entre 40 mil y 50 mil km3, volumen suficiente para abastecer a la población mundial actual (6 mil millones) durante unos 200 años, a una tasa de 100 litros/día por habitante.

El volumen explotado es “insignificante” si se lo compara con la reserva. En Brasil se emplean unos 500 pozos para el abastecimiento total o parcial de 300 ciudades de entre 5 mil y 500 mil habitantes; también se lo utiliza para la industria, para riego y para bañoterapia.

En Uruguay operan, según el trabajo, unos 135 pozos, con caudales en surgencia de hasta 400 m3/h y con bombeo hasta 1.000 m3/h. El agua se emplea para abastecimiento humano, riego, industria, secado de grano, bañoterapia y control de heladas.
En Argentina, el uso está restringido a 7 perforaciones de 1.000 a 1.300 m, situadas en Entre Ríos, que se emplean para bañoterapia y otras más someras, de menos de 200 m, en áreas donde el acuífero aflora o se ubica a poca profundidad (Misiones y Corrientes), que se utilizan para abasto humano y para riego.

En Paraguay se lo emplea para el abastecimiento de pequeñas comunidades (menos de 4 mil habitantes) con caudales escasos, dado que se capta sólo la sección superior del mismo.

“Si bien la surgencia constituye un factor favorable para la protección respecto a la contaminación, es importante señalar que en las áreas donde el acuífero aflora, en aquellas donde no manifiesta surgencia natural, o donde ésta se ha perdido debido al bombeo, el acuífero se torna vulnerable y el riesgo aumenta si en el entorno se desarrollan actividades generadoras de contaminantes (agricultura, industria, urbanas, etc.)”, advierte el estudio.

El Proyecto

Según Auge, pese a que desde 1994 las universidades de Buenos Aires y del Litoral por Argentina, las de Paraná y de Sao Paulo por Brasil, la de la República por Uruguay y la de Asunción por Paraguay, realizaron intentos conjuntos para mejorar el conocimiento del acuífero, se avanzó poco por el alto costo de los estudios.

Finalmente, en el año 2000 se logró interesar al Fondo Global para el Medio Ambiente (en inglés Global Environment Facility, GEF) para que subsidie la investigación hidrogeológica-ambiental.
El Proyecto de Protección Ambiental y Desarrollo Sostenible del Sistema Acuífero Guaraní, una iniciativa de los cuatro países para aumentar el conocimiento del acuífero y proponer medidas de carácter técnico, legal e institucional para su gestión sostenible, contó con los fondos de donación del GEF, que fueron implementados por el Banco Mundial y ejecutados por la Organización de los Estados Americanos (OEA) en el período 2003-2009, siguiendo componentes y actividades previamente definidas, de acuerdo con Luiz Amore, Secretario General del Proyecto.

Fue organizado en siete componentes con actividades interrelacionadas que permitieron caracterizar el sistema Acuífero Guaraní en función de sus particularidades y comportamiento hidrogeológico, su aprovechamiento y preservación, su relación con comunidades e instituciones, en particular las necesidades de planificación y ordenamiento del territorio para mejorar la gestión sostenible de sus aguas.

(Juan Ignacio Manchiola)

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Una respuesta

  1. Mucho cuidado con ese gran paraje, hay que preservarlo.

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